Gran Canaria:, mar, montaña y música

Fecha

Jesús Mari Alquézar

Gran Canaria – Enero 2026

 

 

En cinco días intensos pero no agobiantes, hemos disfrutado, con base en Las Palmas, con encantos de la isla como los pueblos de Arucas, Agaete y Teror, con panorámicas de la capital en la guagua, el centro histórico de Vegueta con los barrios altos de las casas de colores, las playas del Sur, Maspalomas, Puerto Rico y puerto de  Mogán y las montañas de Guayadeque con su exquisita flora.

Dedicamos el tiempo con dos visitas, una a la Finca de La laja , con degustaciones de café y mojos con almuerzos en los mejores restaurantes de cada enclave.  Y la otra fue el encuentro con el Jardín Canario Viera y Clavijo, un centro de las floras insulares y de la Macaronesia. Y además, dado que el motivo del viaje era el tema musical, dos días asistimos a dos excelentes conciertos que no olvidaremos fácilmente dentro del Festival de Música de las Islas Canarias.

 

Hay muchas opciones en este tipo de viajes con un gran abanico de posibilidades diferentes para los que ya hemos visitado la isla en otras ocasiones, pues siempre ha quedado algo nuevo para conocer.

Por ello para el primer día el programa nos invitaba a conocer las localidades interiores del norte consideradas de alto interés: Agaete, Arucas y Teror dónde destaca su monumental e histórico árbol Pinus canariensis, uno más entre los gigantes que observaremos en el periplo y que rivaliza con el original Drago Canario. En estas localidades, al pie de las montañas,  la historIa y la arquitectura se combinan con armonía dentro de una orografía rural rodeada de numerosos caseríos que siembran ésta tierra. Municipios pequeños con muchos encantos donde una flora diferente asombra a todo al que aquí llega y donde se trabaja las plantaciones del plátano canario.

 

 

La primera visita fue en la finca de La Laja para enriquecer nuestros conocimientos de la isla, donde trabajan la tierra con cultivos de naranjas, vid y café y árboles tropicales (cafetos, papaya,aguacates y mango)

Como había llovido mucho en días anteriores encontramos un paísaje verde, muy verde, un regalo inusual para el  visitante.

 

 

 

La segunda jornada comenzó con  el largo paseo por el parque natural  de los jardines Canarios, que es uno de los lugares infaltables más representativos de la exuberante y diferente flora Canaria. Un parque que concentra todo lo que podremos encontrarnos por las islas y en la Macaronesia: Es el Jardin Canario Viera y Clavijo, situado al borde del barranco Guiniguada , uno de los muchos que configuran la isla.Es un centro multidisciplinar de las floras insulares, dónde las mejores colecciones vivas de las plantas endémicas y exclusivas de las islas se  nos exhiben, con un resultado único, un espectáculo inolvidable. Otro ingrediente presente son los árboles y sus numerosas palmeras.

 

 

Y de allí regresamos a la ciudad capitalina para, tras la panorámica en Guagua, conocer el centro histórico de Vegueta, que es núcleo fundacional de la ciudad, un precioso barrio colonial con calles empedradas y arquitectura canaria del siglo XV, que conserva un rico patrimonio que reúne la Catedral de Santa Ana, la Casa de Cristóbal Colón, el Museo Canario y el Mercado Central. Es un centro cultural vibrante con museos, plazas, Consistorio y restaurantes y que es una parada imprescindible y obligatoria . Es un barrio para disfrutar del ocio y de la cultura. Y sobre el centro ciudad destaca el ensanche de los ciudadanos humildes, con sus pequeñas casas, muchas de colores , que merece el paseo no sin antes verlas desde la terraza de la Catedral, que ofrece una de las más dilatadas , mejores y bellas vistas de la Las Palmas.

 

 

El conocido como el barrio de las casas de colores, en los enclaves altos, compuesto de pequeñas viviendas cuadradas, que se construyeron hacia  arriba, sin ningún criterio urbanístico, en los riscos de San  Juan sobre cinco colinas. Tiene edificios coloreados con los restos de pinturas de barcos del puerto de La Luz,creando un paísaje vibrante y modesto desde el Siglo XVII, Resulta que es uno de los barrios más fotografíados por los turistas especialmente. Es el contraste humano en relación con la historia colonial del centro y Vegueta y de otros barrios más modernos. Recorrer las callejuelas, perdiéndonos,  de estos barrios altos por empinadas y estrechos pasajes  es un placer urbano. Todos los planes deben finalizar en un buen restaurante para gozar con la gastronomía Canaria.

 

 

La tercera etapa la dedicamos al sur de la isla y sus horrorosas urbanizaciones turísticas al borde del mar, con obligatoria parada panorámica en el espacio protegido de las Dunas de Maspalomas dónde recordamos la premiada película “Maspalomas” de los Moriarti y rodada aquí . Y luego continuando la excursión,  conocimos, atravesando Arguineguin donde desembarcan las pateras con migrantes subsaharianos, los afamados  pueblos, ahora urbanizaciones turísticas de Puerto Rico y Puerto Mogán llamada sin merecerlo la Venecia Canaria, que aún conserva calles del primitivo barrio pesquero también con pequeñas y coquetas casas blancas en plena transformación en apartamentos turísticos que alternan con viviendas marineras.

 

 

Hay que huir cuánto antes y para eso tenemos la montaña cercana  dónde encontraremos barrancos espectaculares con cimas rocosas, cubiertas de vegetación autóctona . Uno de ellos y allí fuímos, es el de Guayadeque, un lugar de gran belleza natural donde descubrimos las casas cuevas excavadas en las paredes rocosas, con una historia que es el ejemplo vivo de la herencia indígena , cómo se han mantenido vivas y son utilizadas con arreglos en un auténtico testimonio de la historia y cultura de Gran Canaria. Un agradable paseo nos permite disfrutar de las paredes volcánicas rocosas desde un mirador que ofrece una panorámica hasta donde alcanza la vista de esta maravilla natural que despierta los sentidos, desde la montaña hasta la costa. El recorrido a través de la  flora, ahora en escenario verdadero, nos permite disfrutar con todas clase de cactus y cardones, sobre bancales antaño de cultivos.  El restaurante Tagoror, habilitado en una gran cueva, es el lugar ideal para seguir disfrutando de la gastronomía local.

 

 

El remate de este afortunado viaje fueron los dos conciertos que asistimos, una razón de la escapada. Como aficionados a la música clásica que somos asistimos a dos programados dentro  del Festival de Música Clásica de las islas  Canarias en Las Palmas en el auditorio Alfredo Kraus.Un inmejorable plan para dos días y para terminar la tarde noche con honores melómanos.

Nos acompañó María José Cano, profesora y periodista, crítica musical de El Diario Vasco, especialista y asesora musical. Primero teníamos con ella una charla musical para conocer detalles del repertorio de  cada concierto y después una tertulia para comentar los detalles de los mismos.

Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera

 

Mozart: Sinfonía n.º 31, Paris (KV)  & Schubert: Sinfonía n.º 9 en Do Mayor, La Grande (D 944)  Del brillo a la eternidad.

 

Mozart: Sinfonía n.º 38, en re mayor, Praga, (XV 504) & Bruckner: Sinfonia n.º 4 en Mi bemol mayor, Romántica.

 

Dirigidos ambos conciertos por Paavo Järvi.

 

Al  llegar al destino,  tuvimos tiempo para pasear por la fachada Atlántica del largo espolón  de 3 kms  con la playa de Las Canteras en un extremo y el Auditorio en el otro, cita de los vecinos para caminar y correr, dónde numerosos restaurantes ofrecen cartas de excelentes pescados del océano.  Igualmente , tuvimos unas horas libres antes de regresar, para visitar algunos puntos de interés y realizar compras, y si se puede, recomendamos visitar el mercado del centro ciudad, cercano del hotel, otro espectáculo de productos locales de todo tipo KM 0 para concluIr un viaje donde se fusionan las pasiones viajeras con la música,  con un resultado para recomendar y repetir.

 

JESUS MARI & MARI CARMEN

6 comentarios en “Gran Canaria:, mar, montaña y música”

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